Susana Rodríguez, presidenta de AEFYT: «Toda crisis conlleva una oportunidad y tenemos que saber detectarla»

Susana Rodriguez Aefyt
Foto: Susana Rodríguez (AEFYT).

El pasado mes de diciembre, Susana Rodríguez, como representante del Grupo Asofrío, era nombrada presidenta de AEFYT, Asociación de Empresas del Frío y sus Tecnologías. La directiva tomaba el relevo de Roberto Solsona, quien había ocupado el cargo desde 2011. Entre los principales objetivos de la nueva presidencia destaca ahondar en el conocimiento y el desarrollo tecnológico de las diferentes tecnologías del frío; así como, acompañar a los asociados en la sostenibilidad y la digitalización del sector. Además, la presidencia femenina dará también un nuevo impulso a la visibilidad de la mujer en la lucha contra la brecha de género.

 Por Ana I. García

 

—¿Qué objetivos se ha marcado en esta nueva etapa como presidenta de AEFYT?

—En esta nueva etapa queremos profundizar en el conocimiento y el desarrollo tecnológico de las diferentes familias del frío representadas en AEFYT (muebles frigoríficos, instaladores, fluidos refrigerantes, aislamiento, refrigeración evaporativa…); así como acompañar a los asociados para avanzar en la transición ecológica y digital.

Para nosotros es muy importante la diversidad de los grupos subsectoriales que, como representantes de toda la cadena de valor de la refrigeración, forman la asociación, dando a la misma un impulso marcado por la agilidad, la eficacia y la transparencia. Todo ello, pensando en el beneficio del asociado –grandes y pequeñas empresas- y del sector en su conjunto.

La innovación de todo sector radicara en la capacidad de recorrido del conocimiento desde arriba hacia abajo, pasando por todos los actores que lo componen.

—¿Cuáles son los temas que más preocupan actualmente en la asociación?

—Durante este año, la sociedad ha comprendido que el sector del frío es esencial para el funcionamiento de servicios básicos, como la alimentación, la sanidad o las telecomunicaciones. Tenemos que trabajar para dar visibilidad a esa gran función que hacemos y, en este marco, una de nuestras primeras acciones ha sido la promoción de una Manifestación de Interés con la que buscamos contribuir a la modernización de cinco subsectores de la industria agropecuaria usuarios de frío y acompañarles así en la doble transición digital y medioambiental, bajo el argumento de un sector tractor de la economía global de este país.

El propio sector del frío tiene que culminar estas transiciones, que son un objetivo de la economía en su conjunto. Además, aunque hablaremos más ampliamente de ello, la lucha contra el tráfico ilegal de refrigerantes y contra la brecha de género son otras de las preocupaciones que tenemos.

 —¿Cómo está afectando la pandemia a las empresas del sector del frío?

—El sector del frío está contribuyendo al mantenimiento de la actividad económica en España y esperamos ser un motor también de la recuperación. Esto es algo de lo que nos sentimos muy orgullosos al ser, por ejemplo, un sector con pleno empleo, algo muy importante ahora mismo.

Sin embargo, la situación tan dramática que están viviendo sectores como la restauración y el horeca afectan también profundamente a nuestras empresas enfocadas hacia esos mercados tan importantes para el conjunto de la economía en España. Por ello, es fundamental la rápida reactivación económica, en la que la refrigeración será una de las palancas por la importancia que tiene para numerosos sectores de la economía.

La fórmula mágica no existe, pero si hay dos direcciones en las que nos tenemos que tenemos que focalizar todos los que dirigimos equipos: reinventarnos y ser resilientes. Toda crisis conlleva una oportunidad y tenemos que tener la capacidad de detectarla.

—Hablamos de un sector que está muy ligado a la empresa hostelera, bastante dañada por la situación actual, ¿Cómo puede establecerse una relación de ‘win win’ entre ambos mercados hoy en día?

—Calculamos que el sector del frío impacta en, aproximadamente, el 50% del PIB en España a través de sectores tractores de la economía. Uno de ellos es la empresa hostelera por su importancia para el turismo y la industria alimentaria. El importante esfuerzo en I+D+i que ha realizado nuestro sector en los últimos años significa que hemos hecho grandes avances en materia de eficiencia energética, reducción de emisiones y digitalización. Por lo tanto, en lo que respecta al sector de la restauración, somos un aliado imprescindible para conseguir los objetivos de sostenibilidad medioambiental y de digitalización de las empresas que lo componen y esto, al mismo tiempo, significa un ahorro de costes que contribuirá a la recuperación del sector. Una escucha activa de las necesidades de este sector y así como un acompañamiento en sus procedimientos para la búsqueda de productividad, debe ser la posición que debemos adoptar como proveedores de servicio.

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 —¿Es uno de sus objetivos la igualdad de género en el sector del frío? ¿Es tradicionalmente un ‘mundo de hombres’? ¿Cómo se cambia eso?

—Esta realidad comienza a cambiar. Cada vez son más las mujeres que ocupan puestos directivos y técnicos en el sector del frío. Sin embargo, todavía queda un largo camino por recorrer para incrementar la sensibilidad de las empresas del sector en este ámbito y que la percepción del trabajo que realizan se normalice. Por ello, es necesario que estas mujeres tengan la visibilidad que merecen. Las iniciativas para romper el techo de cristal en el sector son escasas y, por ello, uno de los proyectos que pondremos en marcha en AEFYT es un grupo de mujeres del sector del frío destinado a aportar esa visibilidad que consideramos necesaria. La integración de la mujer en los órganos de gobiernos de las empresas es fundamental.

 —¿Cómo definiría su experiencia personal como directiva en este sector?

—Trabajo en el sector del frío desde hace más de 25 años, primero en el área financiera de Friex y, luego, como directora general. Creo que, como la mayoría de las mujeres del sector, en ciertos momentos me he sentido cuestionada en cuanto a mi profesionalidad, sobre todo en foros empresariales o técnicos. A un hombre en estos foros se le presupone una preparación y capacidades sin necesidad de demostrar nada para que se les trate de igual a igual; en el caso de las mujeres, el esfuerzo que tenemos que hacer para demostrar las mismas capacidades es mucho mayor. De hecho, si somos nuevas en algún congreso o feria es habitual que se nos confunda, por ejemplo, con azafatas. Por cierto, ¡a mí me ha pasado!, lo que es una prueba de los estereotipos que persisten y que hay que erradicar.

 —Se está hablando mucho de tráfico de gases refrigerantes ilegales, del papel de España como principal importador de estos gases en Europa ¿Cómo pueden combatir las empresas de AEFYT este tráfico ilegal? ¿En qué medida les afecta? ¿Qué colaboración se necesita de las instituciones o agentes externos?

—AEFYT tiene una posición muy activa en este sentido desde hace tiempo. Una de las acciones más importantes que se ha puesto en marcha es el observatorio donde se recogen denuncias de malas prácticas y se trasladan a la autoridad competente; también se está haciendo una importante labor de difusión y concienciación, así como de apoyo a iniciativas relacionadas, por ejemplo, con la petición de un mayor control de fronteras en Europa. En este sentido, la colaboración entre instituciones es fundamental porque el mercado ilegal de gases refrigerantes es un problema medioambiental y económico que puede lastrar los grandes esfuerzos que la industria legal del frío -desde fabricantes y distribuidores de fluidos hasta instaladores pasando por el resto de la cadena- está haciendo para avanzar en términos de reducción de emisiones y eficiencia energética. La irrupción del mercado negro nos resta competitividad.

 —Complete la frase “la refrigeración es un sector esencial porque…”

—…sin nosotros las vacunas no llegarían a la población y se pondría en peligro la recuperación de la salud y de la economía; porque, sin nosotros, se rompería la cadena del frío en alimentación y no tendríamos seguridad alimentaria; porque, sin nosotros, las telecomunicaciones no habrían permitido el teletrabajo; y muchos más “porqués”.

 

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