Puntos clave del encuentro informativo de Asofrío

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Shutterstock / Wang An Qi

Nuevo sello de calidad

AENOR y Asofrío presentan el sello de calidad que acreditará la calidad de los servicios que prestan los instaladores y garantizara a sus clientes que los trabajos cumplen los estándares más exigentes en la instalación. Este sello será un distintivo de las 28 empresas que forman parte de Asofrío, que facturan 250 millones de euros anuales y mantienen a 1.800 empleados.

Mediante este sello de calidad, un organismo externo acreditado verificará que las empresas que componen Asofrío cumplen todos los requisitos normativos y de calidad necesarios, ofreciéndoles a los clientes de esas empresas un importante valor añadido de garantía de calidad.

Que el instalador cualificado vuelva a ser prescriptor

Es fundamental que los instaladores cualificados recuperen el lugar adecuado en el sector. Para alcanzar este objetivo se hace necesario poner en valor el impacto que sus buenas prácticas tienen en el cliente. Es por ello, que es imprescindible la aportación de experiencia, conocimientos técnicos y entendimiento de peculiaridades de cada instalación singular. Así es como se logrará maximizar el rendimiento de la misma la máxima optimizando los costes energéticos y de mantenimiento.

Optimizar costes energéticos

En una instalación de refrigeración, el coste más relevante, a lo largo de su vida útil, es el energético (60%), lo cual hace imprescindible su optimización. Para ello, es importante, tanto, una buena selección de equipos técnicos y como de instaladores cualificados. Una instalación puede disponer de los equipos más eficientes del mercado, sin embargo, nunca podrá funcionar de modo optimizado sin los conocimientos técnicos adecuados. Esto es debido a que el ahorro energético en una instalación no depende, solamente, de sus componentes individuales. Para alcanzar ese doble objetivo de ahorro y optimización, el instalador tiene que estar cualificado para gestionar la instalación como un conjunto.

El sector necesita adquirir identidad propia

Que el sector adquiera identidad como sector industrial especifico y reconocido, facilitará que las empresas que lo conforman puedan seguir creciendo. Esta falta de identidad hace que, por ejemplo, no exista un convenio concreto que se ajuste a la actividad realizada por las empresas instaladoras de refrigeración y climatización, lo que dificulta, de manera importante, su gestión. Actualmente el convenio al que se deben acoger estas empresas es el de la industria siderometalúrgica regulado a nivel provincial, donde están incluidos actividades como las de los fabricantes de equipos (entre otros).

El problema es que esta regulación no recoge muchas de las peculiaridades de la actividad desarrollada por las empresas instaladoras de equipos de refrigeración y climatización. Esto hace necesario la existencia de un convenio específico para este colectivo donde se regulen, conforme a la actividad de estas empresas, aspectos como los requerimientos de los diferentes grupos profesionales o, también, las peculiaridades que pueden tener las jornadas de laborales para poder dar el servicio a sus clientes propio de su actividad.

100% de empleabilidad en el sector… y pocos aprendices

La falta de visibilidad del sector de las empresas instaladoras de equipos de refrigeración y climatización, hace que, como generadores de puestos de trabajo, tengan serias dificultades para encontrar gente cualificada fundamentalmente mecánicos especializados en refrigeración (mecánicos con conocimientos de soldadura termodinámica y electricidad).

Los centros de enseñanza media, en módulos de nivel 1 y 2 en materias del ámbito de la refrigeración, tienen problemas para reclutar alumnos, debido a la baja demanda que tiene esta formación. Esto, contrasta con la tasa de desempleo actual del 14% aproximado, y con la realidad del sector de la refrigeración, maduro y en crecimiento, con 100% de empleabilidad, donde los puestos de trabajo de campo están bien remunerados (entre 9.000 y 42.000 euros al año). Además, el desempeño de estos empleos capacita y forma hacia una proyección profesional dentro del sector al adquirirse, por la vía experiencia profesional, los mayores conocimientos.

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Mucho intrusismo laboral

El intrusismo causa muchos perjuicios y daña a los profesionales que cumplen la normativa y dan un servicio satisfactorio y de garantía a sus clientes. Es importantísimo el control de la aplicación de estas reglamentaciones por parte de los órganos competentes para minimizar este impacto.

Tasas que penalizan al instalador y al consumidor

En materia de política fiscal el sector de los instaladores frigoristas y de climatización que trabajan con gases fluorados, se ha visto muy afectado por un impuesto que se introdujo en nuestro ordenamiento fiscal el 1 de enero de 2014 sobre estos gases de efecto invernadero.

Este impuesto va dirigido al consumidor final de estos gases. Sin embargo, está afectado al sector de los instaladores, incrementando sus costes administrativos y financieros como consecuencia del papel que se les ha asignado con esta ley. La aplicación de esta legislación, en el día a día del instalador, se traduce en que debe recaudar de los consumidores finales y liquidar con la Agencia Tributaria dicho impuesto. Es decir, que a la vez que emite la factura de gas al cliente final, debe facturar en la misma dicho impuesto, y en ocasiones, con independencia de haberla cobrado o no, debe liquidarlo con Hacienda. Esto, está provocando en pequeñas y medianas empresas falta de liquidez. ¿La consecuencia? Estas pymes que hacer verdaderos esfuerzos para mantenerse bajo esta presión fiscal.

Sólo un 10% de mujeres en el sector

Tanto en la estructura como en puestos de dirección. Ese es el pequeño porcentaje de representación femenina en el sector. Por este motivo, en las políticas de responsabilidad corporativa de las empresas de refrigeración, climatización y calefacción deben incluirse políticas de igualdad. Estas deben garantizar la ausencia de discriminación directa o indirecta por razón de sexo, contribuyendo, así, a una igualdad de oportunidades real y efectiva entre hombres y mujeres.

Está claro que el equilibrio entre géneros, en cualquier empresa y a todos los niveles produce resultados positivos, pero aún queda mucho camino por recorrer. El primer reto sigue siendo lograr la conciliación entre vida personal y laboral, principal obstáculo que siguen encontrando las mujeres, sobre todo en puestos de responsabilidad, a las que se pide total disponibilidad horaria y geográfica.

Imágenes cedidas: Shutterstock / Wang An Qi